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Incendio mortal en México

El número de muertos por la explosión de un oleoducto roto por presuntos ladrones de combustible en el centro de México ha aumentado a 73, dijo el gobernador del estado de Hidalgo. En una conferencia de prensa con el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, el gobernador, Omar Fayad, dijo que 76 personas también resultaron heridas en la explosión del viernes por la noche, que ocurrió cuando la gente intentaba llenar los contenedores con combustible.

Docenas de cuerpos quemados yacen en el campo carbonizado donde ocurrió la explosión en el municipio de Tlahuelilpan mientras expertos forenses inspeccionaban y fotografiaban los restos. Soldados y otro personal militar rodearon la zona acordonada. López Obrador se comprometió a intensificar la campaña de su gobierno para erradicar el robo de combustible, que le ha costado al país miles de millones de dólares en los últimos años.

Toda una catástrofe

Las imágenes de vídeo mostraban a la gente cubriéndose de gasolina mientras intentaban llenar sus contenedores el viernes. Los gritos se oyeron más tarde como una bola de fuego lanzada al cielo. “Al suelo”, una persona gritó a los que huían. Los orígenes de la explosión siguen siendo inciertos, pero trajo a casa los horrores del combustible robado, a menudo desviado de las tuberías de la compañía petrolera estatal, Pemex.

Fayad apeló a la gente a través de Twitter para que evitaran tomar combustible, diciendo que estaban poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias. “Lo que pasó hoy en Tlahuelililpan no debe repetirse”, dijo.

México ha tomado medidas enérgicas contra el robo de combustible, que se ha multiplicado en los últimos años y ha engendrado bandas de delincuentes, cuyos enfrentamientos por el huachicol -que originalmente era la jerga del alcohol de mala calidad- han hecho que la tasa de homicidios se dispare en varios estados.

En contra del robo de combustible

López Obrador, que asumió el cargo con una agenda para combatir la corrupción y calmar al país, ordenó la represión del robo de combustible apenas un mes después de asumir el cargo, el 1 de diciembre.

Cerró las tuberías de combustible que salían de las refinerías y desplegó camiones cisterna para abastecer las gasolineras, argumentando que el robo de combustible le costó al país miles de millones. También envió al ejército a vigilar las instalaciones clave de Pemex, donde, según él, los infiltrados estaban trabajando con ladrones de combustible.

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